Solla
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“Histoire et style”
Un ratito de felicidad
Ya se está acabando el verano, y un montón de historias y anéctodas quedan en la memoria, pero de entre todas ellas una me gustaba especialmente. Una noche unos amigos cenaban en el restaurante, en la mesa delante de la cristalera de la cocina, y entre risas y platos en un momento Iñako levanta la copa y dice, vamos a brindar y lo haremos por el windsurf, lo que nos ha unido; una de las copas era mía, y es que hay ciertas cosas que tienen un halo mágico y son capaces de unir a un grupo de personas que nada tendrían que ver en común, jamás hubiesen compartido ni un ratito de sus vidas, pero con un elemento de unión lo hacen con una fuerza que todo lo que comparten en grupo se recuerda como un momento inolvidable, maravilloso y único, que nexo natural podría haber entre un dentista de cuarentaymuchos, un empresario de hostelería de treinta y poco, un cirujano de cincuentaytantos, un administrador de cuarentayalgo, un cocinero de cuarenta, un arquitecto de veintipocos, un empresario de piscinas de veintitantos, unos de Orense, otros de Pontevedra, otro Vasco, otro de Madrid?.... y que les hace llegar a pasar juntos ratitos inolvidables de sus vidas?; pues brindar por algo así merece la pena de verdad, fue un trago fantástico. Un trago que nos hizo recordar unos días únicos que compartimos estos pasados Carnavales en Cabo Verde, navegando y consumiendo unos días de vacaciones entre un mar azul como ninguno, un sol brillante como pocos, unos ratos que se grabarán en nuestra memoria para siempre, atardeceres en la playa después de una tarde de navegación extraordinaria, como deseando que no se acabase ese día, era todo tan mágico que tengo la sensación de que no seremos capaces de volver a vivirlo, son de estos viajes que no sabes lo que pasará en ellos, pero tienes unas sensaciones muy buenas, y aún así se superan con creces. Una de las mejores cosas es que lo compartimos con dos de mis hijos, el tercero no pudo venir, pero dos de ellos vivieron sin darse cuenta unos días que ojala algún día puedan llegar a sentir por ellos mismos, espero que en su memoria también les quede grabado.
Para ilustrar esta historia propongo tres fotos: La primera, Lourdes y nuestro hijo pequeño Clemente, la foto es de Iñaki, preciosa, muchas gracias Iñaki.